Un balance a dos años de la gestión Ziliotto

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Este 10 de diciembre se cumplen dos años de gestión, justo la mitad, del gobernador Sergio Ziliotto. La primera experiencia política de un mandatario pos generación del 83, lo que impone hacer un balance de lo ocurrido y de cara a lo que viene.
Cuando Ziliotto asumió en 2019 nada hacía prever el complejo escenario que iba a tener que enfrentar en sus dos primeros años. Había proyectos anunciados, ideas que implementar. No habían transcurrido ni los primeros 100 días de gracias cuando estalló la pandemia mundial de Covid-19. Se tuvo que afrontar una crisis sanitaria inédita que golpeó en todo sentido a las y los pampeanos. Todos conocemos lo que sobrevino: las medidas restrictivas, la urgencia de adecuar el sistema de salud pública, la actividad económica golpeada, la incertidumbre, las pérdidas humanas, las vacunas. Un escenario crítico que trastocó cualquier plan gubernamental y obligó al gobierno a una gestión de la emergencia.

Mientras tanto, el gobierno nacional no pudo frenar la crisis económica, heredada y acrecentada por la pandemia. No hubo soluciones de fondo y la inflación, la desocupación y la pobreza profundizaron el malestar de la gente. En lo político, se observó un presidente que fue perdiendo la iniciativa, enredado en el debate sobre el rumbo del país con la vicepresidenta CFK.
El gobierno de Ziliotto manejó la crisis sanitaria y enfrentó la económica. Pero el tsunami nacional golpeó a todas las administraciones.
En lo político pareció haber lugar para un nuevo tiempo. El gobernador fue nombrado presidente del PJ provincial y la nueva configuración del peronismo resultante del 2019 se plasmó en la nueva conformación partidaria con la alianza estratégica entre el gobierno y el kirchnerismo. Prevaleció el consenso entre las distintas líneas internas y el apoyo a la gestión del mandatario.

El frente interno de la mayoritaria línea Plural fue el que crujió y que repercutió finalmente en plena campaña electoral. Las diferencias entre Ziliotto, el que gobierna, y el ex mandatario Carlos Verna, el que conduce la línea, surgieron del grado de autonomía política que pretendía la gestión del primero y de la influencia en las decisiones y el rumbo del gobierno que procura el segundo. En medio, están los sectores que respaldan la gestión y los vernistas que apoyan a su conductor y presionan sobre el gobierno.
Ziliotto habló de la tormenta perfecta en las elecciones de 2021. Un golpe que no pudo evitar y que tuvo varias causas, la principal el malestar generalizado con el rumbo del país que nacionalizó la campaña. La interna también jugó su papel, fue una realidad. Sobrevino así la primera derrota del peronismo pampeano después de cuatro décadas en una legislativa nacional.
Y si se habla de tormentas para la gestión no se puede dejar de mencionar la última que puso la lupa sobre la política y la justicia, el caso del pequeño Lucio Dupuy, víctima de filicidio por parte de su madre y su pareja, caso con repercusión internacional. Cuatro ministros enfrentaron una interpelación. En 2021 pareció que Ziliotto no tuvo un momento que no fuera crítico.
Quedan dos años de gestión y la posibilidad de la reelección. Si bien el peronismo perdió las elecciones legislativas, la figura de Ziliotto no parece en la provincia golpeada por la marcha del gobierno nacional. En la encuesta mensual de Consultora CB, el mandatario es el segundo peronista con mejor imagen y se mantiene en el lote de los primeros cinco. Se podrá poner en duda los números, pero Consultora CB fue también la que acertó los resultados adversos al peronismo tanto en las PASO como en la general.
En ese sentido, los últimos movimientos de Ziliotto marcan que el gobernador mantendrá en lo que queda el rumbo de una gestión con una impronta propia, que pretendió en un primer momento ampliar la economía provincial y modernizar al Estado. Muestra de esto es que los únicos cambios obligados de funcionarios en las últimas semanas fueron cubiertos por gente propia.
Pasaron así los dos primeros años de gobierno que fueron críticos y quedan otros dos de desafíos para el gobernador. En menos de un año se empezará a pensar en las definiciones electorales para 2023. Tendrá a una oposición que ganó las legislativas y que ahora huele la posibilidad de pelear la provincia. Las ejecutivas tendrán otro escenario. Se disputan los cargos y el poder. No juega tanto la nacionalización de la campaña, y hasta el gobierno puede desdoblarlas como en 2019 para que la discusión sea solo provincial.
Ziliotto mantiene así el rumbo fijo de cara a 2023. Una gestión con iniciativas pero acosada por desafíos que no parecen hoy tener solución: el covid sigue amenazando, la crisis económica que no se resuelve y el debate interno en el peronismo plural que no se aplaca.