«Nos permite optimizar el tratamiento para evitar eventos cardiovasculares»: el análisis que mejora la prevención del infarto

Un análisis de sangre más completo que el tradicional perfil de colesterol podría marcar la diferencia en la prevención de infartos. La médica cardióloga Lorena Brocal detalló en diálogo con InfoPico Radio 99.9 cómo la medición de la apoproteína B (ApoB) y la lipoproteína A permite evaluar con mayor precisión el riesgo cardiovascular de cada paciente.
Más allá del colesterol «malo»
La especialista explicó que estos marcadores no son nuevos, pero en el último tiempo ganaron protagonismo como predictores del riesgo cardíaco. A diferencia del LDL —el conocido colesterol «malo»—, la ApoB mide la carga total de partículas que circulan en sangre y pueden generar aterosclerosis.
«Es una sumatoria de más partículas que están dando vueltas», señaló Brocal. «Si un paciente tiene colesterol malo probablemente normal o ligeramente alto, pero esta apoproteína B alta, quiere decir que su riesgo es mayor».
«Nos permite optimizar el tratamiento para evitar eventos cardiovasculares»
La lipoproteína A, por su parte, indica cuán «pegajoso» o aterogénico es el colesterol de una persona. Este valor se mide una sola vez en la vida porque no cambia.
El riesgo define el tratamiento
Brocal remarcó que no todos los pacientes requieren el mismo abordaje. Un paciente con riesgo bajo puede tolerar niveles de colesterol ligeramente elevados sin necesidad de medicación. En cambio, quienes presentan factores como sobrepeso, tabaquismo, hipertensión u obesidad necesitan objetivos más estrictos.
«Para medir eso necesito saber dónde estoy parado, cuál es mi color de bandera, cuál es mi riesgo», graficó la cardióloga.
Cómo solicitar el estudio completo
Para quienes quieran incluir estos marcadores en su chequeo anual, la especialista recomendó pedir un perfil lipídico completo que incluya:

  • ApoB (apoproteína B)
  • ApoA (apoproteína A)
  • Lp(a) (lipoproteína A)
    La relación entre ApoB y ApoA también aporta información valiosa: idealmente debe estar por debajo de 0,6.
    Según Brocal, muchos profesionales ya incorporaron estos estudios a su práctica habitual. «Yo recibo pacientes derivados de los ginecólogos que ya lo piden en su rutina», comentó. Los clínicos, endocrinólogos y cardiólogos también lo solicitan con frecuencia, especialmente en mujeres en etapa perimenopáusica y en pacientes con mayor riesgo cardiovascular.
    Novedades desde el congreso interamericano
    La cardióloga anticipó que en próximas columnas compartirá las novedades del Congreso de la Sociedad Interamericana de Cardiología, del que participó recientemente. «Hay temas interesantes para charlar», adelantó.

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