
La Legislatura de La Pampa aprobó por mayoría el Presupuesto para el ejercicio 2026, que proyecta recursos por 2,29 billones de pesos y erogaciones por 2,33 billones. El debate estuvo marcado por un complejo contexto económico nacional y fuertes cruces entre el oficialismo y la oposición en torno a las prioridades de gasto, el impacto de las políticas nacionales y la delegación de facultades al Poder Ejecutivo.Desde el bloque del FREJUPA, la diputada María Luz Alonso defendió el proyecto en un escenario de “incertidumbre absoluta” y lo definió como una herramienta para garantizar el funcionamiento del Estado y los servicios públicos esenciales. “Todas las reestructuraciones presupuestarias que había visto en los archivos eran sobre excedentes. Esta vez nos tocó tratar una reestructuración por faltantes presupuestarios”, expresó. Alonso cuestionó las pautas macroeconómicas del gobierno nacional, como una inflación proyectada del 10,1% y un tipo de cambio de $1.423, y advirtió sobre el impacto que una eventual reforma tributaria tendría sobre los ingresos provinciales, de los cuales el 59% son de origen nacional. Finalmente, resumió el espíritu de la ley con una frase contundente: “este no es el presupuesto que queremos, es el que podemos”.El diputado Daniel Lovera aportó los detalles técnicos, explicando que el cálculo de recursos se basó en el presupuesto ejecutado en 2025, ajustado por las proyecciones macrofiscales. Detalló que el 98% de los recursos son corrientes y que el impuesto a los Ingresos Brutos representa la mayor fuente de recaudación provincial, constituyendo el 19% de los recursos totales. Lovera sostuvo que el presupuesto manifiesta “solvencia fiscal, una orientación del gasto hacia la atención de necesidades sociales, una inversión pública cautelosa y programada” y una “autonomía financiera lograda en base a la limitación del endeudamiento”.La oposición, por su parte, planteó serios cuestionamientos. El diputado Hipólito criticó las “prioridades definidas” por el Ejecutivo, señalando que la inversión en obra pública, a valor dólar, es “un 12% por debajo del presupuesto 2025”. También manifestó su preocupación por el uso del presupuesto como “ley ómnibus”, denunciando que artículos como el 17, 18 y 19 otorgan facultades al Ejecutivo para detraer fondos coparticipables y reestructurar créditos, lo que a su juicio “viola el principio de exclusividad”. En la misma línea, la diputada Laura Trapaglia expresó una “diferencia irreconciliable” con el orden de prioridades y preguntó: “¿cómo puede ser que la Secretaría de Gobierno tenga un presupuesto similar al Ministerio de la Producción?”. A su vez, la diputada Fonseca consideró que existe “un recorte encubierto” y un “Estado sin capacidad de respuesta”.El diputado Espartaco Marín salió al cruce de las críticas, argumentando que el análisis debe considerar los fondos que la Nación dejó de enviar a la provincia. “El 20% del presupuesto provincial equivale a 460 mil millones de pesos, que es lo que la Nación dejó de mandar a la provincia de La Pampa. No es un dato menor”, afirmó. Marín defendió que el ajuste provincial se concentró en ralentizar la obra pública, pero sin afectar salarios, salud, seguridad o educación. En respuesta a las críticas sobre la inversión en rutas, mencionó el anuncio del gobernador de más de 20 mil millones de pesos para la red provincial, en contraste con la falta de obras y la previsión de nuevos peajes en los corredores nacionales que atraviesan La Pampa.
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