Estudiar afuera: entre la exigencia académica y la realidad económica que golpea a las familias pampeanas

El subsecretario de Juventud de La Pampa, Rodrigo Draeger, analizó en INFOPICO RADIO 99.9 el complejo escenario que atraviesan los estudiantes universitarios en otras provincias. El ajuste en los alquileres, la búsqueda de empleo y el fenómeno del “desgranamiento” temprano marcan el pulso del ciclo lectivo.En un contexto nacional donde la crisis económica impacta directamente en el bolsillo de los trabajadores, la decisión familiar de enviar a un hijo a estudiar fuera de la provincia se ha convertido en un desafío mayúsculo. La ciudad de Córdoba, histórico destino académico para los jóvenes de General Pico y el resto de La Pampa, es testigo de cómo las dinámicas de convivencia y sostenimiento están cambiando forzosamente.

Rodrigo Draeger, subsecretario de Juventud de la provincia, brindó un panorama sobre la situación actual, destacando las dificultades que enfrentan tanto los alumnos como sus familias para mantener la regularidad en las carreras universitarias lejos de casa.Un número fluctuante en medio de la crisisConsultado sobre la cantidad de estudiantes pampeanos que residen actualmente en la provincia de Córdoba, Draeger indicó que, si bien la estadística exacta es difusa debido a la movilidad constante, se estima una cifra que oscila entre los 5.000 y 8.000 jóvenes.Sin embargo, más allá de los números, el funcionario puso el foco en la realidad palpable del día a día. “La realidad es que se están ajustando más las familias y varios se han vuelto”, sentenció, reconociendo que el esfuerzo económico muchas veces llega a un límite insostenible.Estrategias de supervivencia: compartir alquiler y buscar trabajoEl impacto inflacionario en los alquileres y en la canasta básica ha modificado el estilo de vida del estudiante promedio. Según explicó el subsecretario, la tendencia de vivir solo ha disminuido drásticamente en pos de economizar.“Quien vivía solo se ha ido a vivir con alguien más; se juntan entre dos o tres”, detalló Draeger. Esta reagrupación es una respuesta directa a la necesidad de dividir gastos fijos como expensas, servicios e internet. Además, señaló otro cambio significativo en la rutina estudiantil: “Muchos chicos han empezado a buscar trabajo para sostenerse allá”. La dedicación exclusiva al estudio, que antes era más común, hoy se ve interrumpida por la necesidad de generar ingresos propios para aliviar la carga familiar.El fenómeno del “desgranamiento” universitarioUno de los puntos más preocupantes que resaltó el funcionario es el denominado “desgranamiento”, un proceso de deserción que se hace evidente a los pocos meses de iniciado el ciclo lectivo.Draeger utilizó como termómetro la demanda de servicios de logística y transporte que suele utilizar la comunidad estudiantil, como el bolsín. “La demanda suele ser muy fuerte en marzo y abril, pero decae hacia mayo”, observó. Esta curva descendente es un indicador claro de que muchos estudiantes no logran superar el primer cuatrimestre.

Las causas son múltiples, pero la combinación de la exigencia académica propia de la universidad con la presión económica y el desarraigo parece ser un factor determinante para que muchos jóvenes decidan regresar a La Pampa antes de mitad de año.

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