El subsecretario de Salud Mental y Adicciones de la provincia de La Pampa, Martín Malga, brindó un crudo panorama sobre la situación sanitaria actual tras presentar un informe detallado en la Legislatura provincial. El incremento exponencial de las consultas, la migración masiva de pacientes hacia los hospitales públicos y el impacto de la crisis económica en la subjetividad de los pampeanos marcan el pulso de una demanda que no deja de crecer.
“Vemos cómo, desde los últimos tres años, muchísimas personas que han tenido que abandonar su sistema de medicina prepaga por los costos de los coseguros, van a atenderse al sistema público de salud”
Malga explicó que esta migración genera una sobrecarga directa en las instituciones provinciales. Los datos oficiales respaldan esta afirmación: las atenciones en los servicios de guardia interdisciplinaria de salud mental aumentaron un 80% al comparar los registros previos a la pandemia (2019) con la actualidad.
En el caso del norte provincial, la guardia del Hospital Gobernador Centeno de General Pico absorbe una demanda territorial inmensa. Según precisó el funcionario, este servicio recibe derivaciones de toda la zona sanitaria, abarcando desde localidades como Rancul hasta Quemú Quemú, convirtiéndose en el principal escudo de contención ante emergencias psiquiátricas en la región.
Infancias, pantallas y el peso del bolsillo
Al desglosar qué sectores de la población sufren más este contexto, Malga apuntó directamente a los niños, niñas, adolescentes y personas con discapacidad, quienes poseen una vulnerabilidad inherente al depender del cuidado de terceros. Sin embargo, el contexto económico no perdona a los adultos.
La baja en la tasa de empleo y el deterioro del poder adquisitivo generan exclusiones que impactan de lleno en el bienestar psicológico. A esto se le suma lo que el subsecretario definió como un “cambio de época”, marcado por las secuelas de la falta de socialización durante la pandemia y los nuevos hábitos de consumo.
“Las pantallas y el modelo de negocio relacionado con la monetización del tiempo libre también determinan las condiciones de salud mental en las que vivimos”
Ataques de pánico, cuadros de ansiedad y depresión severa son hoy mucho más prevalentes. Para hacer frente a esto, la provincia apuesta a no “medicalizar ni hospitalizar” todas las respuestas. En este sentido, ya se capacitó a más de 650 docentes en toda La Pampa y se elaboraron protocolos de abordaje conjunto con los ministerios de Educación y de Seguridad y Justicia para detectar situaciones de riesgo en el aula o en la calle antes de que lleguen al hospital.
Un reclamo abierto a Nación
El esfuerzo provincial choca, según las palabras de Malga, con un vacío a nivel federal. El subsecretario fue tajante respecto a la falta de acompañamiento por parte del Gobierno Nacional, que actualmente no convoca al Consejo Federal de Salud Mental.
“Uno mira para el nivel nacional a ver si podemos articular una respuesta, y no tenemos eco, no tenemos respuesta, no tenemos nuevas políticas”
Ante esta inacción, La Pampa y otras 15 provincias tuvieron que autogestionar un encuentro federal para debatir estrategias conjuntas. Además, proyectos legislativos claves presentados en el Congreso de la Nación durante el año pasado se encuentran paralizados y sin tratamiento.
No naturalizar la violencia
Sobre el cierre, consultado por episodios recientes de violencia en ámbitos escolares, Malga pidió a la sociedad no minimizar estas señales. “La violencia se va instalando como un signo de época y hay que poder intervenir a tiempo, problematizarla y dar aviso”, sentenció.
Para quienes necesiten orientación, asesoramiento o una respuesta inmediata ante situaciones de crisis por motivos de salud mental o consumos problemáticos, el Estado provincial mantiene operativas y gratuitas las líneas telefónicas 132 y 136, disponibles para toda la comunidad.
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