
Un mecánico de 36 años fue condenado en Victorica a un año de prisión en suspenso y al cumplimiento de reglas de conducta por dos años. La sentencia lo encontró autor de los delitos de amenazas agravadas por el uso de arma y tenencia ilegal de arma de fuego, en concurso real.Los hechos se iniciaron en un bar de esa localidad cuando Pablo Guillermo Blanco, “en aparente estado de ebriedad”, se sentó en una mesa junto a otros tres hombres. A raíz de su comportamiento, el denunciante le solicitó que cesara su conducta, lo que derivó en que el propietario del lugar lo retirara a la vereda.
Desde el exterior, Blanco comenzó a golpear la puerta para reingresar y amenazó a la víctima al grito de que saliera o “te hago bosta (sic) el auto”. En esas circunstancias, el damnificado salió del bar, el imputado intentó agredirlo y aquel se defendió dándole un golpe de puño.Horas más tarde, durante la madrugada del día siguiente, Blanco se presentó en la casa del denunciante. Según describe el fallo, llegó “de manera agresiva y, empuñando una pistola, se bajó de su Renault Clío, cargó el arma y profirió amenazas” del tipo “los voy a cagar a tiros, los voy a cagar matando, no van a vivir tranquilos”. El altercado concluyó cuando el hermano de la víctima arribó al lugar acompañado por personal policial.Además, se constató que el agresor “tenía en su poder y transportaba el arma de fuego sin encontrarse autorizado como legítimo usuario; careciendo de habilitación legal para la tenencia y portación”.La sentencia fue dictada por el juez de control, Carlos Espínola, al homologar un acuerdo de juicio abreviado presentado por el fiscal Nicolás Rojo Mateos, la defensora oficial María Soledad Trémboli y el propio acusado, quien admitió su culpabilidad. Las partes convinieron que Blanco cumpla las siguientes pautas de conducta durante dos años: someterse al cuidado y supervisión de la Unidad de Abordaje, Supervisión y Orientación para personas en conflicto con la ley penal, fijar domicilio, cesar todo acto de perturbación respecto al damnificado y abstenerse del uso de estupefacientes o de abusar de bebidas alcohólicas.
El juez Espínola dio por probada la vinculación de Blanco con los hechos no solo por su reconocimiento, sino también a través de otras pruebas independientes, como el análisis de su celular. Allí se encontró un mensaje que decía: “sí, lo fui a buscar anoche, salió él y el hermano, él salió con una pala, me bajé con el revólver y se metió disparando para adentro, y el otro se escondió atrás de una planta”.
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