Paradoja ganadera: Argentina amplía sus exportaciones a EE.UU. mientras el Frigorífico Pico inicia despidos masivos

La industria cárnica argentina atraviesa una realidad de contrastes brutales que se siente con especial fuerza en el norte pampeano. Mientras el Gobierno Nacional celebra un histórico Acuerdo de Comercio de Inversiones Recíprocos con Estados Unidos, que permitirá quintuplicar las ventas de cortes vacunos a ese país, la localidad de Trenel se ve sacudida por una crisis terminal: el Frigorífico Pico oficializó este viernes el envío de los telegramas de despido, marcando un quiebre en la estabilidad económica de la región.Esta contradicción pone de manifiesto una brecha profunda. Por un lado, la Cancillería argentina destaca un salto cuantitativo sin precedentes, pasando de las 20.000 toneladas actuales a una cuota de 100.000 toneladas anuales libres de aranceles. Este anuncio, que supera incluso las proyecciones más optimistas de la gestión de Javier Milei, representaría un ingreso de 800 millones de dólares para el año 2026. Sin embargo, para los trabajadores pampeanos que hoy pierden su fuente de sustento, esas cifras suenan a una realidad ajena frente a una planta que está virtualmente paralizada.Entre la ambición global y el colapso localLa situación del Frigorífico Pico es el reverso oscuro de la apertura exportadora. La empresa arrastra un pasivo que asfixia cualquier intento de reactivación, con una deuda que supera los $30.000 millones. De ese total, más de $9.000 millones corresponden a compromisos con el Banco de La Pampa, sumado a una preocupante cadena de cheques rechazados. Mientras referentes del sector como Carlos Castagnani, presidente de CRA, celebran la integración al comercio internacional con “reglas claras”, en Trenel la operatividad se desplomó de 600 cabezas diarias a apenas 50, tornando el negocio insostenible bajo su estructura actual.El impacto social en nuestra provincia es directo y doloroso. Los despidos confirmados —que afectan tanto a personal en periodo de prueba como a empleados de planta— dejan a decenas de familias sin los haberes que venían percibiendo, los cuales ya estaban recortados en torno a los $500.000 mensuales por las suspensiones. Esta caída del poder adquisitivo en 500 familias genera un efecto dominó inmediato:En el comercio: Los negocios de Trenel y General Pico verán resentidas sus ventas de forma inminente.En la logística: Transportistas y fleteros locales pierden su principal nodo de carga y descarga.En la producción: Los ganaderos de la zona se quedan sin un punto clave de faena, justo cuando el país se prepara para abastecer la demanda de “alto estándar” que exige el mercado norteamericano.

Un futuro de “estándar internacional” con bases debilitadasResulta paradójico que el sector celebre que el mercado estadounidense elevará la “vara de calidad” en toda la cadena local, mientras una de las plantas emblemáticas de la provincia de La Pampa se desmorona por deudas previsionales y financieras. El IPCVA ya venía advirtiendo una tendencia a la baja en las ventas externas (un 13,8% menos respecto a noviembre de 2025) debido a la menor demanda china, y este nuevo acuerdo con EE.UU. aparecía como el salvavidas necesario. No obstante, para el Frigorífico Pico, el salvavidas parece haber llegado tarde.Hoy, la provincia se debate entre dos noticias antagónicas: la promesa de un futuro de divisas y mercados premium, y el presente de una planta que apaga sus máquinas, dejando un tendal de deudas y familias en la calle. El “gigante” de Trenel está en jaque, y con él, una parte fundamental del motor productivo del norte pampeano.

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