Más allá del paro: los verdaderos debates pedagógicos que marcan el inicio del 2026

Mañana da comienzo el ciclo lectivo 2026, la educación vuelve a ubicarse en el centro de la escena. Como cada año, las familias pampeanas preparan las mochilas en medio de un clima de incertidumbre, marcado por tensiones salariales y debates pedagógicos profundos. Esta última semana, a través de los micrófonos de INFOPICO RADIO 99.9, escuchamos a tres voces fundamentales que delinean el mapa educativo actual: la ministra de Educación de La Pampa, Marcela Fuchsberger; la pedagoga e investigadora Guillermina Tiramonti; y la vocera del gremio UTELPa, Claudia Calderón.

El análisis de sus posturas nos obliga a reflexionar sobre dónde estamos parados. La educación navega hoy en aguas turbulentas, atravesada por un desfinanciamiento nacional, un esfuerzo provincial por sostener el sistema, y una crisis de sentido dentro de las aulas que nos interpela como sociedad.Lo negativo: desfinanciamiento nacional y el fantasma del ausentismoUno de los puntos más críticos que enfrenta el sistema hoy es el contexto macroeconómico y político a nivel nacional. Desde UTELPa, Claudia Calderón fue tajante al señalar un “desmantelamiento del sistema educativo federal”. La quita de fondos nacionales para infraestructura, comedores escolares y educación técnica ha dejado a las provincias libradas a su propia capacidad recaudatoria. Este cuello de botella financiero derivó en el paro nacional docente convocado para el próximo 2 de marzo, al cual el gremio pampeano adhiere, empantanando la paritaria local tras rechazar una oferta que, según el sindicato, licúa las sumas remunerativas con descuentos obligatorios, alejándolos del objetivo de un salario de bolsillo de $1.200.000.Pero la crisis económica no es el único factor negativo. Tanto la ministra Fuchsberger como la especialista Guillermina Tiramonti coincidieron en un fenómeno alarmante: el alto ausentismo de los alumnos. Ya no hablamos solo de paros docentes; hablamos de chicos que no van a la escuela. Tiramonti advierte que esto responde no solo a la marginalidad y a familias desintegradas, sino a una peligrosa sensación de que la escuela ya no sirve. Si el estudiante no está en el aula, cualquier política educativa se vuelve estéril, y ese es el primer paso hacia la desvinculación pedagógica total.Lo positivo: la resistencia provincial y las mejoras en alfabetizaciónA pesar del panorama adverso, la provincia de La Pampa muestra anticuerpos destacables. A diferencia de la órbita nacional, en nuestra provincia se percibe un esfuerzo sostenido por amortiguar el golpe. La gestión provincial ha absorbido el financiamiento de las escuelas técnicas que Nación recortó y mantiene, con dificultades, los programas de jornada extendida.

Desde el punto de vista estrictamente pedagógico, hay motivos para el optimismo. La ministra Fuchsberger destacó mejoras concretas en los índices de alfabetización y comprensión de textos, gracias a programas provinciales y a la entrega de kits educativos en las escuelas primarias. El objetivo de que un alumno lea al menos 120 libros desde la sala de 3 hasta que egresa del secundario es una política de Estado ambiciosa y necesaria. Además, se empieza a notar un cambio en la articulación entre niveles, apostando fuertemente al nivel inicial, donde hoy en día los chicos de sala de 5 ya comienzan a leer y escribir.La valoración de la educación: familia, sociedad y docentes¿Qué lugar ocupa la escuela hoy para los pampeanos? Tiramonti plantea que la institución escolar ha perdido valoración porque se ha quedado atrás frente a un mundo que cambió radicalmente. Hoy los chicos acceden al conocimiento de forma transversal a través de la tecnología, mientras la escuela secundaria sigue fragmentada en materias estancas. “No se soluciona solamente con ponerle computadoras a los chicos”, señala la experta, exigiendo un cambio epistemológico profundo.Sin embargo, en el territorio, la realidad de las escuelas de General Pico y de toda la provincia demuestra que el docente está haciendo mucho más que enseñar. Como bien remarcó Fuchsberger, “la sociedad le está reclamando a la escuela lo que la sociedad no hace”. Los docentes pampeanos gestionan la contención emocional de los jóvenes, median en conflictos, enfrentan los estragos de la crisis económica familiar —como los despidos en el sector privado que repercuten directamente en los alumnos— y le ponen el cuerpo a una realidad cada vez más áspera.Un esfuerzo conjuntoLa educación en 2026 nos exige dejar de lado los discursos fáciles. No es cierto que “la escuela no cambia”; las aulas pampeanas están llenas de proyectos innovadores, de docentes que se capacitan constantemente y de intentos por romper los viejos esquemas.No obstante, el sistema está en tensión. Necesitamos que la dirigencia política nacional vuelva a poner recursos y energía en la educación pública, alejándose de proyectos como la “Ley de Libertad Educativa” que amenazan con privatizar un derecho social básico.

Al mismo tiempo, a nivel provincial, es imperativo retomar el diálogo paritario para garantizar sueldos dignos que reconozcan la titánica labor docente.Pero, por sobre todo, necesitamos que la familia y la sociedad vuelvan a abrazar a la escuela. La educación es el único recurso genuino para transitar el futuro. Si queremos que nuestros chicos vuelvan a las aulas y encuentren sentido en ellas, el compromiso debe ser de todos.

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