Transportistas paralizan la planta de Cargill en General Pico en reclamo por mejoras tarifarias

En el marco de un conflicto que atraviesa a todo el país, un grupo de transportistas de General Pico llevó su reclamo a las puertas de la planta de la empresa Cargill. Los trabajadores del volante exigen una actualización en las tarifas de los fletes y denuncian que las empresas multinacionales imponen los precios del servicio de manera unilateral, sin contemplar los constantes aumentos en los costos operativos.
El impacto de los costos y la fijación de tarifas
Los manifestantes explicaron que, mientras insumos básicos como el gasoil o los fertilizantes tienen un valor establecido en el mercado, el costo del transporte queda a merced de quienes otorgan las cargas. “Nosotros sabemos nuestros costos, los choferes, las cubiertas, todo en sí, pero nos quieren poner el precio ellos”, señaló uno de los voceros durante la protesta. Además, lamentaron que las grandes empresas no consideren el transporte como un gasto que deba ajustarse a la realidad inflacionaria de Argentina.
Ante la falta de respuestas y de ofertas que cubran mínimamente los gastos de operatividad, los transportistas decidieron endurecer las medidas. Luego de haberse manifestado a la vera de la ruta, trasladaron su reclamo a las instalaciones de la acopiadora para ganar visibilidad y forzar una instancia de diálogo. “Dependemos muchas veces de estas empresas que son multinacionales, que no le ves la cara nunca al dueño, pero los representantes tienen que bajar y hablar con nosotros”, reclamaron, pidiendo a su vez el acompañamiento del gobierno provincial y local.
Planta paralizada y apoyo de “la corta”
Actualmente, la protesta ha logrado frenar la actividad en la planta local. Según confirmaron los propios trabajadores, en las instalaciones de Cargill en General Pico “no se deja entrar a nadie ni se van a mandar camiones”. Para lograr esta paralización, destacaron el acompañamiento fundamental de los choferes que realizan “la corta” —el flete desde el campo hasta el acopio—, lo que mantiene el movimiento completamente detenido en la ciudad.
Sin embargo, reconocieron que en algunas localidades aledañas la situación es dispar. Algunos transportistas, motivados por el desgaste de sostener el paro, aceptaron las ofertas insuficientes que bajaron desde las empresas. “Fue por cansancio más que nada, porque prefieren salir a trabajar por lo poco que les quede antes de seguir parados acá, pero en definitiva dentro de dos meses van a estar con la misma situación”, advirtieron los manifestantes piquenses.
La cosecha como momento clave para negociar
Los transportistas tienen en claro que la época del año juega un rol fundamental en sus aspiraciones. Al encontrarse en plena temporada de cosecha, consideran que es la oportunidad ideal para mantenerse firmes y lograr un acuerdo duradero que les permita trabajar con un margen de rentabilidad digno.
“Estamos decididos. Ahora que es el momento de la cosecha es nuestra oportunidad y vamos a tratar de mantener el reclamo lo más que podamos”, afirmaron, apelando a la “buena fe” de los dirigentes de Cargill y del resto de las cerealeras para que se sienten a la mesa de negociaciones y ofrezcan una solución concreta a este problema que afecta a todo el sector a nivel nacional.

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